En el desarrollo de un niño/a, influyen diferentes aspectos relacionados con las características individuales propias en interacción con su entorno (familia, colegio y comunidad) pero uno de los principales aspectos que determinará su forma de ser y que pocas veces se tiene en cuenta es el estilo educativo o de crianza que recibe de su familia.

Que el estilo educativo repercute en la personalidad futura como adulto, es un principio universal para cualquier niño/a, no obstante en las familias de niños/as con TEA puede darse un handicap añadido; la visión “patológica” que durante años se ha tenido y por tanto, las escasas orientaciones y ayudas hacia la familia en su entorno.

La familia y el impacto del diagnóstico

La familia es considerada como la unión de personas que comparten un proyecto vital de existencia en común que se quiere duradero, en el que se generan fuertes sentimientos de pertenencia a dicho grupo, existe un compromiso personal entre sus miembros y se establecen intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia (Palacios y Rodrigo, 1998).

Es una unidad de apoyo social en funcionamiento única, compuesta por diferentes miembros, con unas características individuales, dada la individualidad de cada uno de las personas que la forman. Asimismo, otros autores la definen como las personas que se consideran a sí mismas como parte de la familia, teniendo una relación de sangre, de matrimonio, o no, y que se dan apoyo mutuo unas a otras de forma regular (Poston et al., 2004).

Tradicionalmente, la respuesta de la familia frente al diagnóstico ha sido descrita de una forma estereotipada e invariante, desde una visión patológica se generalizaba que el proceso de todas las familias transcurría por una serie de estadios (Drotav, Baskeiewicz, Irvin, Kenell y Klaus, 1975) ante la aceptación de la discapacidad: Shock, Negación, Tristeza, ira y ansiedad, Adaptación, Reorganización.

La investigación ha evidenciado limitaciones en este enfoque tradicional. Si bien es cierto que la llegada de un niño/a con diversidad funcional a la familia supone una nueva situación y un impacto emocional, cada familia vivirá este cambio de una manera diferente por sus propias características y por otros factores que afectan directamente al proceso; las características de los padres como la formación académica, la salud física, los valores culturales y las creencias, la resiliencia familiar, las estrategias de afrontamiento… así como el pronóstico del diagnóstico (Miller, Gordon, Dinele y Diller, 1992), la ausencia de progreso en el niño (Hancock, Wilgosh y McDonald, 1990), o el impacto de las dificultades en las rutinas diarias familiares (Gallimore et al., 1989; Gallimore et al., 1993; Gallimore, Coots, Weinser, Garnier y Guthrie, 1996) son algunas de las variables que modificarán el impacto en cada familia.

Teorías explicativas del desarrollo humano

representación teoría bioecológica del desarrollo
  • Teoría Ecológica del Desarrollo Humano (Bronfenbrenner)

“El desarrollo del niño/a es el conjunto de procesos a través del cual las propiedades de las personas y el medio ambiente interactúan para producir la continuidad y el cambio en el carácter de una persona durante el curso de su vida” (Bronfenbrenner, 1989, p.191).

  • Teoría Ecocultural de Acomodación familiar (Gallimore, Weisner, Kaufman i Bernheimer, 1989)

La familia crea y mantiene unas rutinas diarias con las que cubre las necesidades de todos los miembros y las exigencias del entorno. Los adultos proporcionan a los niños oportunidades de aprendizaje, concretadas en rutinas diarias, a través del modelado, de la participación conjunta, y otras formas de enseñanza-aprendizaje que tienen lugar en las interacciones familiares.

  • Teoría General de Sistemas (Ludvig von Bertalannffy, años 60)

La conducta humana no es independiente del contexto en el que tiene lugar, y por tanto el desarrollo humano está ligado al contexto en el que se produce.

Estilos educativos y su influencia en el desarrollo de los niños/as.

Tal y como hemos visto, las diferentes costumbres y relaciones que se dan en un familia tienen incidencia directamente sobre el aprendizaje y desarrollo de sus hijos e hijas. Pero si hay un aspecto clave en todo esto, es sin duda los estilos de crianza. La forma en la que unos padres educan a sus hijos/as, tengan o no tengan Autismo será determinante en su futuro, pero de una manera más influyente en aquellas familias con un niño/a con TEA. La visión que tengan respecto a la diferencia y el respeto a su forma de procesar y sentir será crucial para su desarrollo emocional. Por otra lado, el grado de conocimiento sobre su hijo/a y cómo potenciar sus aprendizajes vendrá determinado por la capacidad de los padres para cambiar, modificar o crear patrones adquiridos de comportamiento y de estilos educativos, por otros nuevos que deberán construir desde cero. Además deberán proporcionar en el hogar los apoyos necesarios para que sus hijos e hijas puedan alcanzar un grado óptimo de autonomía atendiendo sobretodo a los factores comunicativos, de teoría de la mente y sensoriomotores.

A continuación mostramos una tabla de los diferentes estilos de crianza y su repercusión en la personalidad del niño/a. Normalmente suelen darse diferentes estilos parentales por lo que los estilos educativos pueden ser “mixtos”, variando con el paso del tiempo. Por ende, podemos afirmar que se trata de tendencias globales de comportamiento.

Tipología de socialización familiar

Rasgos de conducta parental

Consecuencias educativas sobre los hijos/as

DEMOCRÁTICO o AUTORIZATIVO

  • Afecto manifiesto.
  • Sensibilidad ante las necesidades del niño: responsabilidad.
  • Explicaciones.
  • Promoción de la conducta deseable.
  • Disciplina inductiva o técnicas punitivas razonadas (privaciones, reprimendas).
  • Promueven el intercambio y la comunicación abierta.
  • Hogar con calor afectivo y clima democrático.
  • Competencia social.
  • Autocontrol.
  • Motivación.
  • Iniciativa.
  • Moral autónoma.
  • Alta autoestima.
  • Alegres y espontáneos.
  • Autoconcepto realista.
  • Responsabilidad y fidelidad a compromisos personales.
  • Prosociabilidad dentro y fuera de la casa (altruismo, solidaridad).
  • Elevado motivo de logro.
  • Disminución en frecuencia e intensidad de conflictos padres-hijos

AUTORITARIO

  • Normas minuciosas y rígidas
  • Recurren a los castigos y muy poco a las alabanzas
  • No responsabilidad paterna
  • Comunicación cerrada o unidireccional (ausencia de diálogo)
  • Afirmación de poder
  • Hogar caracterizado por un clima autocrático.
  • Elevado motivo de logro.
  • Disminución en frecuencia e intensidad de conflictos padres-hijos
  • Baja autonomía y autoconfianza. 
  • Baja autonomía personal y creatividad. 
  • Escasa competencia social. 
  • Agresividad e impulsividad. 
  • Moral heterónima (evitación de castigos). 
  • Menos alegres y espontáneos.

INDULGENTE o PERMISIVO

  • Indiferencia ante sus actitudes y conductas tanto positivas como negativas. 
  • Responden y atienden las necesidades de los niños. 
  • Permisividad.
  • Pasividad.
  • Evitan la afirmación de autoridad y la imposición de restricciones
  • Escaso uso de castigos, toleran todos los impulsos de los niños.
  • Especial flexibilidad en el establecimiento de reglas.
  • Acceden fácilmente a los deseos de los hijos.
  • Baja competencia social.
  • Pobre autocontrol y heterocontrol.
  • Escasa motivación.
  • Escaso respeto a normas y personas.
  • Baja autoestima, inseguridad.
  • Inestabilidad emocional.
  • Debilidad en la propia identidad.
  • Autoconcepto negativo.
  • Graves carencias en autoconfianza y autorresponsabilidad.
  • Bajos logros escolares.

NEGLIGENTE

  • No implicación afectiva en los asuntos de los hijos.
  • Dimisión en la tarea educativa, invierten en los hijos el menor tiempo posible.
  • Escasa motivación y capacidad de esfuerzo.
  • Inmadurez.
  • Alegres y vitales.
  • Escasa competencia social.
  • Bajo control de impulsos y agresividad.
  • Escasa motivación y capacidad de esfuerzo.
  • Inmadurez.
  • Alegres y vitales.

Fuente: Torío López, Susana, Peña Calvo, José Vicente Y Rodríguez Menéndez, Ma del Carmen. (2008)

Las consecuencias derivadas de los estilos educativos, variarán en función de cada caso, pero además serán de mayor complejidad en aquellos casos donde el niño/a niña con TEA no haya aprendido a expresar sus deseos y estados emocionales. Derivando en elevados grados de ansiedad y /o depresión.

La familia es la mayor impulsora del desarrollo de sus hijos/as.

De la misma manera que los estilos de crianza pueden influir negativamente en los hijos e hijas, un buen estilo de crianza repercutirá positivamente sobre el aprendizaje y desarrollo del niño/a.

Es por esto que si queremos ayudar a los niños y niñas con TEA y a sus familias, deberemos intervenir sobre la familia, teniendo en cuenta a su vez la calidad de vida de la misma. Para ello, debemos alejarnos de los modelos de intervención con una visión clínica y basada en los déficits de los niños/as, para dar la bienvenida al Modelo Centrado en la Familia, dando apoyos en el entorno natural del niño/a, capacitando a la familia y teniendo en cuenta la individualidad de cada sistema familiar (para conocer más sobre esta filosofía pincha aquí y aquí).

claves desarrollo
Puedes consultar más información en estos artículos y este vídeo: 

Estilos educativos parentales y su implicación en diferentes trastornos. María Jesús Jiménez. Experto en Terapia Infantil y Juvenil.

Alternativas a decir NO, siendo amables y firmes a un tiempo. Blog Tigriteando

Consecuencias naturales, consecuencias lógicas, castigos y amenazas. Blog Tigriteando

Vídeo. Educación en familia: padres e hijos. Jorge Bucay. En el siguiente vídeo el escritor nos invita a imaginar que cada familia es una escuela, y como escuela, señala cuáles son los aprendizajes que tenemos que enseñar. 

Autismo y Familia: el estilo de crianza influye en el desarrollo de tu hijo/a

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